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domingo, 18 de enero de 2015

Magisterio


En ese ámbito de la primavera
en que uno es capaz de leer sin daño
en la frágil mente de los pájaros,
comprendí que los jilgueros y los poetas 
pasan demasiado tiempo volando.
También en febriles veranos
donde uno es capaz de tocar el mar
en cada mujer que posa las manos
aprecié que poetas y peces 
pasan demasiado tiempo bebiendo 
y los árboles y los poetas 
pasan demasiado tiempo quietos.
En este tiempo de otoño 
en que uno es capaz de desertar de un lago
para alistarse en huracanes y terremotos 
me conmueve que el pez, el árbol y el pájaro.
-que cuidan de mi niñez desde que era viejo-
pasen demasiado tiempo 
en la geografía plácida de tu cuerpo 
para mostrar al poeta el talento 
de echar raíces, beber y alzar el vuelo 
sin apartar la mirada del poema 
en el libro abierto de tus deseos.

© Mariano Crespo


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